domingo, 9 de mayo de 2010

Cuando sea tarde

Que se pudra el pasado,
que se pudran los malos.
Que se encandilen los días grises
y la incertidumbre se llene de paz;
y que tú, COMPAÑERO...
te quedes conmigo para siempre,
sin pena ni tormento,
sin ansias de callejones húmedos-oscuros
con melodías fúnebres saliendo de las ventanas cuadriculadas y roñosas,
antiguas, gastadas
agotadas e inundadas.
aleja esos aromas a soledad
a vejez de habitaciones y camas
destruidas por la historia...

*No quiero vaticinios de sal en la herida, si no, cartas de amor en mi oído.

Quédate conmigo.


Cuando sea tarde,
y el reloj explote de tanto ver pasar las horas,
ya nada volverá a unir nuestras narices
de tal forma que nada haya agrietado nuestro suelo.

El pegamento nunca logra unir
lo que debiera unir
y dejar como nuevo.